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Cambiar es posible. Si nosotros cambiamos, también podemos mejorar la autoestima y nuestra vida.
Gracias a las sesiones de coaching que he realizado con mis clientes, he entendido que se puede cambiar si uno quiere, si está dispuesto a entender su para qué y por qué quiere hacerlo y si encuentra las motivaciones lo suficientemente fuertes para hacerlo. Sobre todo, asociando placer al cambio en vez de sufrimiento.
Sabemos que, para tener una vida plena y satisfactoria, el nivel de nuestra autoestima influye en gran medida en cada aspecto de ella: en la elección de nuestras acciones, de nuestra formación, de nuestro trabajo, en las relaciones interpersonales, en las relaciones con nuestra pareja, con nuestros amigos y en el nivel de felicidad que alcanzaremos.
Una autoestima alta busca el desafío y los estímulos de las metas exigentes y realistas. Cuanto más sólida sea nuestra autoestima, más preparados estaremos para hacer frente a los problemas que se vayan presentando en nuestra vida, tanto a nivel personal como profesional.
“No te preocupes si los otros no te aprecian. Preocúpate de apreciarte a ti mismo. Confucio.”
La autoestima es el concepto que cada uno tiene de su propio valor, basada en pensamientos, sensaciones y experiencias de toda la vida. Es el sentimiento de apreciación hacia nosotros mismos y que tiene un gran impacto en todos los ámbitos de nuestra vida. Determina todo lo que hacemos.
Somos lo que creemos ser.
Nuestra autoestima continúa desarrollándose durante toda la vida, pero la etapa más importante para su desarrollo es la infancia (6-12 años).
Pero ¿de quién depende la imagen que tenemos de nosotros mismos?
Pues en gran parte dependerá de las experiencias que hemos vivido, de los comentarios que vienen de nuestro entorno (padres, familia, profesores, amigos, compañeros, etc.). Esos comentarios y estímulos externos van formando la imagen de quién consideramos que somos a día de hoy.
Según Tatiana Borgstrom existen 8 pilares que son fundamentales para una autoestima sana:
Obsérvate y aprende a distinguir y aceptar lo que se puede modificar con lo que no se puede cambiar. Conoce tus fortalezas y tus áreas de mejora y empieza a hacer uso de tus talentos.
Yo me acepto como soy; acepto mis pensamientos, mis emociones, mis problemas, mis miedos, mis errores… sin que necesariamente me gusten. La aceptación es el primer paso para cambiar.
Ama tus defectos. Así como te ves, te ven los demás.
Haz las paces con tu pasado cuando te impide construir un futuro nuevo. Encuentra el coraje para perdonar, para perdonarte y para olvidar. Deja ir aquello que no te deja avanzar y a lo que te aferraste.
Establece metas y alcánzalas.
Elige pequeños objetivos y alcánzalos.
Da pequeños pasos hacia tu propósito.
Estar orgulloso del propio ser y de ser único es uno de los secretos para aprender a amarse.
Permanece fiel a tus valores y principios. Ser coherente con lo que pensamos, decimos y hacemos.
Asumir la responsabilidad de las propias decisiones. Sentirse responsables. Nosotros somos los creadores de nuestra vida por lo que depende de nosotros si queremos cambiarla.
Recuerda la importancia de tus pensamientos positivos:
“Las creencias se convierten en pensamientos.
Los pensamientos se convierten en tus palabras.
Las palabras se convierten en tus acciones.
Las acciones se convierten en tus hábitos.
Los hábitos se convierten en tus valores.
Los valores se convierten en tu destino.
Mahatma Ghandi”.
Siempre puedes contar con un acompañamiento de Coaching en el que además realizaremos un proceso 360 para que te conozcas mejor, para que sepas cuál es tu propósito, para que te entiendas mejor y ganes en seguridad.
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